11 Sep OBJETIVO: SALTAR A LA COMBA

Saltar a la comba es uno de los ejercicios aeróbicos más populares en los entrenamientos de atletas y deportistas. Lejos de ser un mero juego infantil, es una práctica que nos aporta potentes beneficios para alcanzar o mantener una forma física óptima. Por esta razón es necesario que revisemos su técnica.

Hay que tener en cuenta desde el principio que no se padezca ninguna patología cervical, dorsal ni lumbar, así como ningún otro malestar físico previo.

Tipo de ejercicio: SALTAR A LA COMBA

Revisión corporal para su ejecución

  • Manos situadas justo a la altura de las caderas y cerca de ellas; deben permanecer ahí durante la ejecución (cuando llevemos unos segundos saltando es posible que las alejemos e intentemos subirlas).
  • Codos cerca del cuerpo.
  • Hombros relajados y cuello desbloqueado.
  • Posición natural de la espalda.

 

Técnica

  • La cuerda se mueve por una rotación controlada y rápida de tus muñecas, no por el movimiento más lento y menos localizado de los brazos.
  • El salto se produce cuando la cuerda está justo debajo de los pies; es decir, entre una vuelta y otra de la cuerda no hay saltos intermedios.
  • La distancia entre los pies y el suelo en el momento del salto ha de ser mínima para evitar un impacto innecesario en las rodillas y otras articulaciones.
  • Aterriza sobre la parte delantera del pie.

Beneficios

  • Físico-deportivos: alto gasto calórico muscular y cardiovascular provocado por el trabajo coordinado del tren superior y del inferior. Obtención de mayor fondo y resistencia.
  • Físico-neurológicos: mejor coordinación, equilibrio y agilidad.
  • Para el entrenamiento: por ejemplo, es una opción válida si ese día no tienes tiempo de entrenar carrera o cualquier otro ejercicio aeróbico.
  • Generales: material económico y de fácil transporte y mantenimiento. Además, se puede practicar tanto en un espacio cerrado como abierto.

 

Inconveniente si no se controla la técnica

  • A medio plazo, se pueden lesionar tobillos, rodillas o cadera. Solución: controla siempre la técnica e intenta mejorarla y utiliza zapatillas con amortiguación adecuada.

 

Variaciones

Cuando ya logres un ritmo constante en la actividad, empieza a ponerte retos: cambios de ritmo, llegar a 100 saltos sin pararte, a 200, etc. Además, hay una gran variedad de formas de salto con la comba. No dudes en «arrancar el motor» y ponerte manos a la obra con este ejercicio sencillo e intenso a partes iguales.

Elige una comba con una longitud adecuada a tu altura… y a saltar. ¿Te animas? Es un reto.

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